Read 4 Fit: La epopeya hipertrófica

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La búsqueda de un cuerpo atlético no es algo exclusivo de nuestra era. La Grecia clásica, ya adoraba fornidos torsos de héroes masculinos y modeladas bellezas femeninas. Miguel Ángel esbozaba hormonados personajes bíblicos en la capilla sixtina mientras Da Vinci buscaba la proporción perfecta de un cuerpo humano o proporción áurea, unas cuantas décadas antes de que Bernini cincelara bloques de mármol hasta convertirlos en musculosas representaciones mitológicas.  Cierto que en otras épocas, se establecieron otros cánones de belleza más Rubensianos, pero en la actualidad, se han vuelto a imponer esos cánones clásicos de cuerpos duros y parece que nos acompañarán por un largo tiempo.

El concepto belleza es muy extenso y diverso. Es algo subjetivo que depende estrictamente de los ojos del observador. Ibsen definió “La belleza es el acuerdo entre el contenido y la forma” muy acertadamente. Ya que la percepción de la belleza a lo que a contenido refiere puede ser muy distinto según gustos, hablemos de la forma, que es algo más estándar según la belleza clásica.

Hablar de la belleza clásica, así como la actual, es hablar de cuerpos musculados en mayor o en menor medida. Cualquier cuerpo musculado (hipertrofiado), tiene tras de sí muchas horas de duro entrenamiento, a menos que sea una especie de portento genético o un semidiós mitológico, estos casos no necesitan entrenar, todos los demás, efímeros mortales, tendrán que esculpir su cuerpo con el fuego del sacrificio.

Los ilustrados usan el término “hipertrofia” para referirse crecimiento por encima de lo normal de órganos o músculos.La hipertrofia muscular encierra algunas diferencias de carácter fisiológico pero con un nexo en común: entrenamiento.

Cualquiera habitual de las salas de fitness sabe que el proceso para hipertrofiar un músculo no es un proceso fácil ni rápido. Caprichosa naturaleza la de esta nuestra especie, que impone unos elevados requisitos para todo aquel que pretende músculos generosos a imagen de aquellos dioses que adornaban los templos. A priori, la fórmula para conseguir cuerpo de portada es bien sencilla, a saber: estímulo (entreno) + recuperación (nutrición adecuada y descanso) habría que añadir un cruzar de dedos o una plegaria para que ningún agente discordante juegue en contra.

Para empezar, aunque la fórmula hipertrófica es sencilla, la resolución de esta es algo más complejo. El estímulo debe ser el adecuado. Al parecer, a partir del 60% de la fuerza máxima se generan los mayores índices de hipertrofia. Parámetros como la duración la frecuencia también son exigentes, donde medir la cantidad necesaria varía de un sujeto a otro a razón de otra lista de valores como el tipo de entreno, actividad laboral, la edad…Si esto puede provocar un poco de vértigo, agárrate bien pues no basta con duras sesiones en el gimnasio, el entrenamiento se extiende hasta la nevera, ya que al parecer los músculos no crecen con donuts, y no hablemos si quieres lucir six pack este verano. Avenidas repletas de escaparates repletos de dulces de diversos colores repletos de sustancias que no casan con la operación bikini. Injusto. La alimentación requiere una mención especial en la empresa que nos ocupa, pues como sucede con el entrenamiento, la alimentación precisa la dosis adecuada; La cantidad de hidratos necesaria, pues todos sabemos que ocurre con los excesos de hidratos. El aporte de proteína adecuado para la recuperación, pero en exceso peligroso para la salud. Vitaminas, minerales etc. Se requiere un estudio nutricional personalizado, de poco sirve la dieta estándar de la revista o la del vecino.

A todo esto, hay algunas sustancias endógenas como las hormonas, que juegan a favor o en contra según les dé. Por ejemplo, algunas de estas sustancias (andrógenos) son las culpables de que los hombres tengan más facilidad para hipertrofiar que las mujeres. En este punto, añadirá un anexo a modo de mensaje tranquilizador para todas aquellas mujeres que temen hacer ejercicios de fuerza y convertirse de la noche a la mañana en una fisicoculturista. Eso no va a ocurrir.
A la vista de toda esta difícil labor, la efectividad reside en un buen asesoramiento profesional y mucha paciencia. Ahora sabremos lo que ha tenido que esforzarse aquel o aquella que posee un cuerpo de portada.

Maty

Maty Carol

Entrenador personal
Fitness Management
mcarol@moli-llum.es
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