Read 4 fit: La fascinación glútea

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Glúteos, músculos que dan forma la zona que viste diversos nombres que no voy a enumerar y que culminan la espalda de un modo elegantemente abrupto. Músculos seductores que  atrapan y cautivan miradas traidoras con su tintineo a contrapié.

La fascinación por esta zona no distingue entre sexos ni estratos sociales y nos viene de lejos.

Desde un marco antropológico, en diversas especies cuadrúpedas y concretamente en simios, la ostentación de la zona simboliza predisposición sexual. Quizás mantenemos latentes ancestrales instintos que predominan en el cerebro reptiliano o la parte más básica y primigenia del cerebro. Darwin estaría de acuerdo.

Podría venir, para algunos, al observar la presión de los dedos de Hades en el muslo de Perséfone a escasos centímetros del definido glúteo al mármol en la fabulosa escultura de Bernini, o quizás los poderosos glúteos desnudos de cupido reanimando con un beso a Psique en la escultura de Canova. Stendhal, y cualquiera que haya padecido el síndrome que lleva su nombre, estaría de acuerdo.

Para otros, la sensación de unos pantalones tejanos ajustados a unos glúteos torneados. Levi Strauss, estaría de acuerdo en este punto.

El caso es, que a día de hoy, los glúteos son unos de los prioritarios en el enfoque de las sesiones de entrenamiento de muchas personas por motivos puramente estéticos, pero más allá de la mirada superficial, estos músculos son de vital importancia para la correcta funcionalidad de la cadera. Los glúteos, diferenciados anatómicamente por tres porciones (mayor, medio y menor) tienen diversas funciones en la articulación de la cadera y apesar que son unos de los músculos más fuertes del cuerpo humano a menudo están infrautilizados a merced del sedentarismo. Largas jornadas en la oficina y poca actividad física pueden llevar al debilitamiento de estos músculos. Unos glúteos débiles suelen provocar cambios en la disposición de la pelvis durante la marcha debido a la incapacidad del glúteo (porción media, en este caso) de estabilizar y “sujetar” esta estructura, derivando en problemas articulares. En fin, hay una larga lista de problemas causados por unos glúteos vagos, un entrenamiento que contemple ejercicios para la zona mencionada ahorrará este u otros líos biomecánicos, sea por estética, por salud, o para rellenar los Levi’s.

Es interesante reflexionar, aunque sea pasando de puntillas por el tema, sobre los zapatos de tacón. Si, efectivamente, unos tacones, favorece la imagen femenina a saber: Mayor altura, sensación de glúteos respingones y pecho orgulloso. Todo esto se debe a las compensaciones que diversas articulaciones tienen que realizar para seguir manteniendo una cierta alineación sin ceder a la constante proyección del cuerpo “hacia adelante” que supone la elevación del talón.

Cualquier movimiento repetitivo en una articulación en una disposición distinta a la normal conlleva sus riesgos, y el uso de tacones no está exento de ellos.

Si unos tacones mejorarán la eficiencia mecánica de la bipedestación, el creador, o la sabia evolución nos hubiese dotado de ellos. En mi modesta opinión el cuerpo humano es excepcional como viene de serie, en su paquete básico, no necesita extras, siempre puedes realizar mejoras o actualizaciones a mejores versiones entrenando.

Maty

Maty Carol

Entrenador personal
Fitness Management
mcarol@moli-llum.es
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