Read 4 fit: Crónica de un retorno anunciado

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Agosto. El calor se ciñe a la piel como la licra. Moverse bajo el furioso sol de media tarde se antoja pesado, como si el cuerpo tomara conciencia de la gravedad terrestre por primera vez.  

En el mejor de los casos, se habrá intercambiado la ropa “de largo” de las infernales jornadas laborales por ropa más adecuada a la climatología actual. De modo que los pantaloncitos cortos, como a medio hacer, o los vestidos vaporosos, aquellos que se dejan mecer por la brisa, incluso las sandalias, que no son más que una tira sobre una suela para sujetar un pie desnudo, son el habitual en las calles.

Es por este calor aciago, que el continuo resbalar gotas de sudor mejilla abajo no cesa, ni tan siquiera cuando la mano secuestra algunas gotitas neonatas de la frente.

El agua no sacia la sed. Distintos sabores y colores de bebidas, algunas aderezadas con burbujas, son ahora una opción más apetecible. Incluso los trozos de fresca fruta acuosa ganan terreno frente a sustancias más sólidas en los entre horas.

Para algunos, (los más, espero) el ocio y el descanso ha copado la agenda, y lo que días atrás fue el camino de casa al trabajo, ahora es de la toalla a la orilla, cambiando el  ruidoso tráfico de la ciudad por el sonido hipnótico del romper de las olas.

Disfruta. Recréate en cada minuto degustándolo como un vino añejo. Disfruta cada paisaje mirándolo a través de los ojos de un niño que mira por primera vez. Disfruta, porque estos momentos son efímeros, y el tiempo rueda cuesta abajo sin frenos. Disfruta, porque septiembre acecha desde el otro lado del calendario y avanza con el paso tranquilo y seguro como los que tienen la certeza que llegan puntuales a su destino. Septiembre lleva consigo los pantalones largos y calzado que ahoga el pie, el tráfico y sus ruidos, y el semblante en luto velando el fin de las vacaciones. Desafortunadamente, si ningún número de lotería premiado te rescata en el último momento, esto es así, hay que volver al trabajo.

Hay personas, que se enrocan en las vacaciones como si septiembre no fuese a llegar nunca o no existiera. Estos, el último día de vacaciones duermen como un bebé, llorando casi toda la noche, añorando tiempos pretéritos, temiendo el momento en que se encuentren en la fría puerta del trabajo como si fuese la mismísima puerta del infierno y una suerte de diablos esperara su llegada afilando los tridentes. Es una opción.

Los hay, que sin dejar de disfrutar el momento actual, miran de vez en cuando, de soslayo hacia la nueva temporada. Planifican nuevos retos, nuevas actividades y como no, nuevos objetivos para con la actividad física. Estas personas, construyen un pequeño cojín de  proyectos que amortiguará la inevitable caída a la cotidianidad.

La “rentrée” suele ser dura, pero sin aspiraciones puede ser como una losa de granito. Todos hemos dedicado una mirada áspera alguna vez a aquel que el primero de septiembre de buena mañana va sonriendo al trabajo y con la actitud de un viernes tarde.Quizás la diferencia entre ese optimismo y la actitud pesimista propia de un fan de Schopenhauer sea mirar de frente la situación actual y establecer nuevos objetivos.

Para la vuelta al gym, es interesante establecer objetivos asumibles a corto plazo.

Marcar un objetivo a largo plazo, a modo de desafío puede ayudar a mantener un ritmo ascendente si es menester o probar actividades distintas, otras disciplinas deportivas que bien seguro algunas de ellas pueden amenizar el tiempo de espera hasta las próximas vacaciones.

Maty

Maty Carol

Entrenador personal
Fitness Management
mcarol@moli-llum.es
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