Read 4 fit:..que la fuerza te acompañe

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La fuerza, conocida incorpórea que ha cincelado el universo y ha acompañado a la humanidad incluso antes de que la consciencia advirtiera su existencia. Todos los seres humanos (no solo los caballeros “Jedi”) interactuamos a diario con la fuerza.

La definición más extendida de fuerza reza que es la magnitud que altera el estado de reposo, movimiento o forma de algún cuerpo. Esta definición abarca desde el movimiento de los planetas hasta el de las partículas más pequeñas conocidas. Nada escapa a la fuerza. Dicho así, puede resultar un tanto inquietante, pero no hay que preocuparse, nuestro organismo está eficazmente diseñado para lidiar con ello. De hecho, sin la interacción de distintos tipos de fuerza, sencillamente no funcionaríamos.

Los músculos, son como una maraña de tejidos fibrosos con la habilidad de convertir la energía química extraída de los nutrientes en energía mecánica que, mediante la contracción, son capaces de oponerse a una resistencia. Mantenerse en pie, andar, coger objetos, respirar… todas las acciones que realizamos requieren una serie de contracciones musculares que generan la fuerza necesaria para sujetar todo el peso de nuestra estructura y moverlo. Nos movemos sin ser realmente conscientes de todo el trabajo que ello supone a nuestro organismo porque, como decía con anterioridad, ya está preparado para ello. Quienes padecen algún tipo de debilidad muscular toman conciencia del esfuerzo que supone moverse. Lamentablemente, la debilidad muscular, la pérdida de fuerza es algo que suele llegar por sí solo por la edad y el sedentarismo.

Cuando los músculos son débiles, pierden eficiencia para sujetar y estabilizar las articulaciones. El exceso de trabajo de las estructuras articulares, con poca ayuda de los músculos, acelera su desgaste.

Al parecer, también los huesos sienten cierta simpatía por la fuerza, ya que el sometimiento los distintos tipos de fuerza generadas por los movimientos contra resistencia, estimula el mantenimiento de los niveles normales de los minerales que los hacen resistentes. Esto es muy evidente para los astronautas expuestos durante un largo periodo de ingravidez en la estación espacial, donde moverse no supone el mismo esfuerzo que en las condiciones gravitacionales terráqueas, y por lo tanto, sus huesos están sometidos a muy poca carga. A su regreso a la tierra su masa ósea ha disminuido.

A la vista de este suceso es fácil establecer una relación directa entre el mantenimiento de la fuerza muscular y la prevención de enfermedades por desmineralización ósea como la osteoporosis.

La actividad física, concretamente las actividades que favorecen el aumento de la fuerza son un elemento clave para la salud articular y ósea a cualquier edad pero es más necesaria, si cabe, en la tercera edad. Además, hay adheridos otros factores adaptativos a este tipo de entreno, como la coordinación entre diferentes músculos que cooperan en un movimiento determinado o la capacidad de un músculo concreto para activar más o menos fibras,  aumentando su eficiencia y modulando la cantidad de fuerza justa, dependiendo del estímulo, y una mejor gestión de los sustratos energéticos que permiten todo el proceso.

Así pues, tenemos a nuestro alcance un tipo de entreno que mejora la mecánica humana y por ende, mejora la calidad de vida. Además es una buena herramienta para la prevención de problemas articulares, es accesible y adaptable a cualquier edad y sexo y con muy pocas contraindicaciones si está bien programado y bien ejecutado.

El Entreno de la  fuerza es un plato necesario en una dieta saludable, eso sí, en la cantidad justa para no quedar con hambre o no empacharse.

Maty

Maty Carol

Entrenador personal
Fitness Management
mcarol@moli-llum.es
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