Read 4 fit: Obesidad y la odisea de Sancho I

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El control del peso corporal es algo que preocupa a una gran masa de la población. En términos estadísticos, un tercio de la población mundial tiene sobrepeso y dentro de este grupo hay un alto porcentaje de obesos. Un porcentaje que varía entre los distintos países pero que en la mayoría de ellos, este porcentaje crece alarmantemente.

La OMS define obesidad como una acumulación excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Esta guerra declarada a la obesidad, está más que justificada si tenemos en cuenta que se asocia a graves problemas circulatorios como la arteriosclerosis, la hipertensión y otros problemas coronarios, problemas metabólicos como la diabetes, etc, y una larga lista de enfermedades que hay que prevenir a toda costa.

Se utiliza el Índice de masa corporal (IMC) como indicador de sobrepeso y obesidad en una persona en relación a su peso y altura. Este índice se calcula dividiendo el peso en kilos por el cuadrado de su altura en metros.

(IMC = peso [kg]/ estatura [m2]).

Según la OMS, un adulto con IMC igual o mayor a 25 es sobrepeso, mientras que un IMC superior a 30 sería obesidad.

Si hay algo en que la mayoría de los expertos están de acuerdo cuando hablan de controlar el peso corporal es en reducir la ingesta calórica a través de la dieta y aumentar el gasto mediante actividad física.

La alimentación adecuada es vital para reducir el peso extra. Esta relación es conocida desde tiempos remotos. Se dice que en el siglo X, el rey de león Sancho I “el Craso” tuvo que someterse a una dieta estricta, (algo insano según se mire)  para recuperar el trono del que le habían despojado por su extrema obesidad. El monarca pasó un auténtico calvario a base de infusiones durante 40 días para conseguir reducir su peso.

Pero en aquella época no se tenían los mismos conocimientos en nutrición y salud de hoy.

Una dieta actual dista mucho de la tortura a la que se sometió el susodicho con corona.

Elevar el gasto calórico para acelerar el proceso el algo que solo se puede hacer a través del movimiento. Ahora bien, hay actividades que consumen más calorías “energía” que otras. Andar es un movimiento que implica unos músculos y por tanto necesitan energía, pero saltar, por ejemplo, requiere muchos más músculos y por tanto mayor consumo energético. Dependiendo del tipo de movimiento se implican más o menos músculos.

Un ejercicio “global” es aquel que implica una gran cantidad de músculos durante su ejecución, como un salto por ejemplo, mientras que un ejercicio “analítico” implica muy pocos músculos como un ejercicio de brazos para tonificar el bíceps.

Es deducible que una actividad donde predominen ejercicios globales tendrá un mayor gasto calórico en suma que otra con mayor predominio en ejercicios analíticos.  

Además durante el fenómeno conocido como  “recuperación” después de la actividad física también se eleva el gasto calórico. Procesos como reparación de tejidos dañados durante el entreno y el rellenado de depósitos energéticos en los músculos, requerirán un gasto energético extra.

De este modo, tenemos que la actividad física no sólo gasta energía durante sino que también después, y este proceso puede durar horas e incluso días, dependiendo de la intensidad de la actividad. Las actividades más intensas, requieren una recuperación más larga por norma general.

La elección del tipo de actividad física debe ir acorde al objetivo y supervisada por un profesional. Las dieta a base de infusiones deben quedarse en anécdotas históricas, sólo los profesionales pueden hacer un seguimiento nutricional efectivo sin poner en riesgo la salud.

Maty

Maty Carol

Entrenador personal
Fitness Management
mcarol@moli-llum.es
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