Read 4 fit: Los “HITS” del verano

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Los días de sol y calor están a la vuelta de la esquina, los abrigos junto con la ropa larga y gruesa están prácticamente llegando al fondo del armario donde aguardarán un periodo de desuso. En los gimnasios, se ultiman detalles de la ansiada “operación bikini” por los más trabajadores que día a día han ido planificando este momento. Para el resto, que atendiendo a un comportamiento procastinador intrínseco en el ser humano, rezan poder hacer ahora todo lo que no han hecho durante un año.

De entrada esto es un error de planteamiento. Es obvio que no se puede hacer en un mes todo lo que se consigue en un año de trabajo. Ser consciente de ello y aún así pretenderlo es absurdo. Lo que hay que plantearse es mejorar al máximo en el periodo de tiempo disponible.

A partir de aquí, escoger cómo invertir tiempo y esfuerzos en el gym es determinante. Hay algunas actividades o métodos que pueden ser la mejor opción para deshacerte de unos kilillos.

Mostrar una figura esbelta requiere controlar la ingesta calórica, y aumentar el gasto, es una cuestión matemática. El control de la ingesta debe ser bien estructurado, en ningún caso hay que someterse a privacidad de alimentos pues el cuerpo necesita a diario una cantidad mínima de nutrientes sin la cual se pone en serio riesgo la salud. Un nutricionista será el profesional que determine el  qué, cómo y el cuándo. No hay que dejarse embaucar por las estériles promesas de las dietas milagro.

Aumentar el gasto calórico en el gimnasio es algo relativamente sencillo. Cualquier actividad gasta energía. Lo realmente interesante es buscar actividades que continúen gastando energía horas después de terminar la actividad. Actividades que multiplican el esfuerzo invertido en el gym.

Para entender cómo funcionan debemos saber que durante la recuperación de una actividad física hay un gasto calórico extra correspondiente a la recuperación de tejidos que hayan sido dañados y restablecer los niveles  de sustratos energéticos previos a la actividad. Cuanto más intensa sea la actividad, más tiempo de recuperación por lo tanto, más energía necesaria, (mayor gasto calórico).

Entre este tipo de actividades, una de las más “potentes” es el entrenamiento interválico.

Dentro de esta categoría, hay muchos tipos distintos, pero nos interesan las que sean intensas. Debemos buscar por HIT, (acrónimo anglosajón de high interval training)  en su versión de dos ies, HIIT (high intensity interval training). Este último, te asegura el infierno en la tierra.

Los entrenamientos interválicos se caracterizan por intercalar periodos de trabajo con periodos de descanso. En el caso de los HIITs, el intérvalo de tiempo de trabajo es relativamente corto, ya que trabaja a muy alta intensidad. Una intensidad elevada con las características que exige el HIIT, no se puede mantener por mucho tiempo.

Un ejemplo de HIIT es el archiconocido método Tabata. En este método se trabaja durante 20 segundos y se descansan 10 repetido ocho veces.

Dado que la efectividad reside en la intensidad no sirve de nada hacer un HIIT a una intensidad media o baja. Hay que darlo todo. Por eso son entrenamientos no aptos para principiantes ni personas con alguna afectación cardiaca.

Pese a que pueda parecer lo contrario, el entrenamiento de la fuerza también es un buen aliado para el control de peso graso. Por una parte, son entrenamientos intensos por lo tanto, la recuperación (y el gasto calórico) es elevado. Por otra parte, un músculo fuerte consume más energía que un músculo debilucho. Un cuerpo musculado consume más energía aumentando el gasto diario. No obstante este tipo de adaptaciones son más a largo plazo.

Aún estás a tiempo.

Maty

Maty Carol

Entrenador personal
Fitness Management
mcarol@moli-llum.es
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