Read 4 fit: La amortiguación navideña

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Durante las festividades navideñas que implican jornadas de reuniones familiares, es muy lícito dejarse seducir por exóticos manjares y dilatadas sobremesas edulcoradas y sazonadas con algún fluido de índole etílica.

Los primeros días de estas fiestas se antojan apetecibles. La cena de Nochebuena, la primera quizás, mesas engalanadas con exquisiteces varias y buen vino, los primeros turrones y dulces varios que compiten por los halagos de los comensales, todo degustado con calma, sin control de los latidos de el reloj que otrora nos domina y esclaviza.

El día de navidad, más de lo mismo, pero con el efecto suma de algunos dulces que haya dejado caer el bueno de Santa Claus a su esperado pasa por casa. Volvemos a regar el paladar con algún espumoso. No se acaba aquí. La noche de fin de año ya es el colmo de los colmos. Los que hayan sobrevivido a los ardores estomacales y los empachos de días anteriores aún enfrentarán la noche al estilo las bodas de Caná.

Por supuesto, todos estos días son absentismo deportivo, también.

Al concluir todas estas fiestas, algunos pueden sentir un cierto paralelismo con Mr. Scrooge de Dickens en su cuento de navidad, por la visión pasada, presente y futura respecto a pre-navidad, el durante y el después de las fiestas.

Ante el recuerdo de tiempos pretéritos no muy lejanos, les atormentan sus propios remordimientos por los excesos festivos, como los fantasmas de Scrooge, pues no hay nada más hiriente que un ¿y si hubiera? revoloteando por los pensamientos. Temerosos de encontrarse con la báscula el primero de enero, algunos dilatarán ese crucial momento de autojuicio hasta la segunda quincena, pensando que quizás todo vuelva a su cauce por sí solo y la báscula se muestre más amable entonces. Personas con una gran fe, sin duda.

Pero a diferencia de Mr. Scrooge de Dickens, podemos evitar esos fantasmas antes de su inoportuna intervención, evitar los remordimientos y amortiguar el veredicto de la báscula el temido primero de enero.

Tampoco se trata de huir de la mesa y hacer push ups mientras los demás comen, estos días son para disfrutarlos, pero de una forma plausible, equilibrada, sin abandonarse a una gula y una pereza excesiva.

Se puede disfrutar de una buena comida hipercalórica, pero evitar una ingente sobremesa de dulces que añaden más leña al fuego. Tratar de compensar ese exceso con el resto de las comidas del día con cosas más ligeras.

Mantener el ritmo habitual de entrenamiento es complicado, pero sería interesante

intentar mantener un cierto contacto con la actividad física. Aunque estés lejos del gym, se puede hacer algo de ejercicio a modo de “mantenimiento” en casa, con ejercicios que trabajen todo el cuerpo de un modo global, o grandes grupos musculares. No es necesario entrenar a la intensidad habitual. Lo interesante es que no haya muchos días sin entrenar.

Por poco que equilibre un poco la ingesta calórica los días más señalados y se mantenga una cierta actividad, seguro amortiguará el efecto post-navideño tan temido y evitará la aparición de los nuestros “fantasmas”.

Maty

Maty Carol

Entrenador personal
Fitness Management
mcarol@moli-llum.es
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