Read 4 fit: La Involución humana

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Según la teoría evolutiva los rasgos morfológicos de nuestra especie, son el producto de ciento de miles de años de cambios desde los homínidos. Esos homínidos, tan parecidos a nosotros pero a la vez muy distantes en el tiempo, tenían varias diferencias estructurales con el hombre actual propias de su modo de locomoción y la braquiación. Estos, presumiblemente se desplazarían principalmente en cuadrupedia, y su estructura ósea y articular era acorde con la esa función. 

Deberían suceder pequeños cambios espaciados en el tiempo para que estos homínidos evolucionaran en otras especies que comenzaran a desplazarse sobre dos patas (bipedismo).

Lo que aquí se resume en pocas letras no hace justicia alguna a la magnitud temporal de estos acontecimientos y se obvia el importante desarrollo de la estructura y función del cerebro sin el cual todo lo anterior quizás no habría ocurrido.

Somos bípedos. Nos gusta llamarnos humanos y alejarnos de la taxonomía propia de la zoología creando nuestras propias clasificaciones según raza, color de piel, ideología… pero a pesar de esta clasificación somos de la misma especie. 

Una especie que aún guarda rasgos de aquellos ancestros, y que posiblemente aún esté en camino de otros cambios. 

Todo cambio evolutivo de una especie, responde a su entorno y su sustento nutricional haciéndolos más eficaces para mantener su supervivencia. Es decir, el entorno es el que estimula los cambios. 

El entorno, está sujeto a cambios por lo que las especies deben de estar continuamente adaptándose. Probablemente si en unos cientos de miles de años nuestro preciado planeta sigue albergando vida, habrá especies que hayan cambiado. La evolución no se detiene.

Pero, nuestra especie no tiene la necesidad de adaptarse como el resto de los animales a su entorno, nosotros hemos adaptado el entorno para nuestro beneficio y comodidad.

Como especie, la evolución fue perfilando nuestra funcionalidad y capacidad de adaptación gracias a nuestro cerebro. La historia del hombre está repleta de hitos que nos enorgullecen y nos han ido trayendo hasta aquí, la era tecnológica.  

Los humanos primigenios debían cazar para comer, hoy solo con pulsar una tecla nos traen la compra a casa, ni siquiera debemos hacer el esfuerzo de ir al mercado. Pasamos muchas horas sentados, y dejamos que los dispositivos electrónicos nos ayuden en diversos menesteres cotidianos y nos entretengan. 

Pasamos muchas horas flexionados mirando el móvil. La evolución nos puso erguidos, pero nosotros solos nos estamos volviendo a encorvar. 

Cada vez son más cosas las que hacemos con algun aparato electronico, sin los cuales ya no sabríamos vivir.

Esta adicción a la tecnología nos trae un aumento del porcentaje de problemas articulares en la población y la tendencia es que aumentarán. Como ejemplo, hay un aumento de problemas cervicales en personas cada vez más jóvenes causados en su mayoría por demasiadas horas de pantalla. 

 Que el aumento de las posturas “de pantalla” y la disminución de actividad tiene consecuencias ya lo sabíamos, lo que es alarmante es que cada vez hay más población afectada llegando a personas muy jóvenes. Podríamos catalogarlo de epidemia.

La vida sería difícil sin un smartphone y sus comodidades, muchos de nosotros no somos capaces de recordar dos números de teléfono ni las fechas de cumpleaños de familiares, el dispositivo lo hace por nosotros. Sabemos que cada vez somos más adictos a la tecnología, pero nos es cómodo y útil. Pero algo hay que hacer si queremos evitar problemas.

Tampoco creo que haya que hacer una “hoguera de las vanidades” con los smartphones y los ordenadores y volver a la edad media enviado palomas mensajeras y conservando el pescado en sal. Si el principal problema es por déficit de actividad la solución es hacer más actividad.  

Cientos de miles de años de evolución han forjado un cuerpo capaz de moverse en distintos planos, con multitud de articulaciones y más de 600 músculos que las mueven, un corazón y unos pulmones especializados en nutrir de oxígeno todas las células, un sistema nervioso y un cerebro más sofisticados que cualquier superordenador que exista, todo esto y más ¿Para que te quedes en el sofá?

Acaba el año, decide cómo quieres empezar el siguiente, y como quieres vivir los venideros.

Maty

Maty Carol

Entrenador personal
Fitness Management
mcarol@moli-llum.es
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