Read 4 fit: ¿De qué depende la fuerza?

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Aún hoy conservamos algunas de aquellas primeras representaciones figurativas griegas clásicas de torsos hercúleos que nacían del mármol desnudo cincelado con precisión milimétrica, realzando la forma física como virtud que corona la psique. Formas con una proporción divina, que nos han maravillado durante siglos. Quizás esas antiguas esculturas son el reflejo real de modelos que antaño fueron valientes y fornidos guerreros o tal vez, atletas laureados que participaron en unas olimpiadas primigenias o quizás se inspiraron en el imaginario colectivo mitológico de dioses y héroes. Sea como fuere, el mensaje que transmiten es claro para cualquier espectador, “son héroes, son fuertes, son héroes por que están fuertes” Lo cierto es que la asociación de músculos y fuerza no es exclusiva de los griegos, otras culturas antiguas describe gestas de guerreros sobrehumanos con músculos hasta en el paladar. Hoy la asociación del binomio músculo-fuerza está socialmente aceptada. No hay más que repasar el catálogo de superhéroes nacidos en los cómics, no hay ninguno que no parezca hormonado. Pero, ¿todas las personas musculadas son realmente fuertes?

Cuando hablamos de la fuerza en el contexto de la fisiología humana lo relacionamos con la capacidad de mover una carga mediante una contracción muscular. A partir de aquí ,la capacidad de ejercer más o menos fuerza depende de varios factores. Algunos de ellos los encontramos en características histológicas de los músculos, pero distintas entre una persona y otra.  

Los músculos, están formados por grupos de fibras musculares, que es la parte “contractil”. Hay identificadas 3 tipos de fibras musculares. Unas de contracción lenta o tipo 1, otras de contracción rápidas o tipo 2b y otras intermedias o tipo 2a. Las fibras rápidas o tipo 2b, tienen un diámetro mayor que los otros tipos y están especializadas en contracciones donde se requiere velocidad, fuerza o potencia.

Los músculos tienen de los 3 tipos de fibras, pero aquellos músculos donde hay mayor cantidad de estas fibras rápidas, tendrán más facilidad para desarrollar más fuerza que otro músculo con menos cantidad de estas fibras.

La cantidad de fibras de un tipo u otro vienen determinadas por los genes y no varía, tienes las que tienes, pero todas ellas pueden mejorar. El entrenamiento de fuerza, por ejemplo, incide sobre el diámetro de las fibras, haciéndolas más gruesas. Estas fibras más gruesas ejercerán más fuerza. Es decir, los músculos más grandes, son más fuertes. 

Durante una contracción muscular se activan más o menos fibras dependiendo del estímulo creado y controlado por el sistema nervioso. Habitualmente la capacidad de activar más fibras y por lo tanto la capacidad de generar más fuerza y ser más eficiente, mejora en base a la experiencia y la práctica. El sistema nervioso “aprende” a activar más fibras. Por norma general un deportista activará más fibras en un movimiento determinado que ha realizado miles de veces que una persona que no lo ha practicado tanto. A esta capacidad de activar más o menos fibras se le llama coordinación intramuscular. Un músculo con una buena coordinación intramuscular podrá generar más fuerza que otro no tan coordinado.

Pero, hay movimientos de requieren la participación de varios músculos que deberán ponerse de acuerdo para trabajar en equipo. Mientras unos mueves, otros estabilizan, otros se estiran de un modo controlado. Todos trabajan a la vez, cada uno con lo suyo. A este fenómeno de la ingeniería se le llama coordinación intermuscular. En movimientos que se necesite una fuerza determinada, requiere que todos los músculos ofrezcan un alto grado de participación. El resultado, un movimiento que manifieste más o menos fuerza, dependerá del efecto suma de todos los músculos que se contraen. Si alguno de ellos es débil, el resultado será inferior al esperado. “Una cadena es tan fuerte como lo es su eslabón más débil”

Por lo tanto, la fuerza depende de la cantidad de fibras de tipo 2b y la capacidad de activarlas o coordinación intramuscular.

Depende también de el diámetro de las fibras, del tamaño del músculo.

Y depende de la capacidad de coordinar movimientos o coordinación intermuscular. 

Hay otras variables como la disposición de sustratos energéticos, factores hormonales, longitud ósea o (brazo de palanca). 

El entrenamiento de un gesto determinado con estímulos de fuerza, mejoran todos los aspectos anteriores, permitiendo con el tiempo imprimir más fuerza en ese movimiento, y mejorando la eficiencia mecánica y energética.

Cuando realizamos una comparación de fuerza entre distintos sujetos debemos tener en cuenta el tipo de disciplina deportiva. No podemos comparar la fuerza de un ciclista de velocidad con la de un boxeador. Ambos están muy fuertes, y son muy eficientes en sus competencias, cada uno en la suya.

Maty

Maty Carol

Entrenador personal
Fitness Management
mcarol@moli-llum.es
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