Read 4 fit: Entrenamiento Espartano (2ªParte)

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Mucho más lejos en el tiempo de lo que abarca nuestra historia conocida ya habían con toda seguridad luchas entre distintos clanes o pequeños asentamientos. Con el tiempo algunas pequeñas civilizaciones fueron creando un grupo de personas cuya función sería principalmente la defensa y/o el ataque de otros. Con el crecimiento de la población de dichas civilizaciones, se debió ampliar la dotación de “guerreros” y establecer una cadena de mando. 

Tanto la jerarquía militar, como la especialización de distintas tropas (infantería, caballería, armada…) como la existencia de un cuerpo de élite, ha sido la combinación usada a lo largo de la historia por diversas civilizaciones.

Los soldados de élite son aquellos que están más preparados para un enfrentamiento tanto por su condición física como por el dominio de sus armas.

Pero en aquella pequeña ciudad estado griega llamada esparta, todos sus soldados cuya preparación desde la infancia había cribado en la sociedad a los mejores hombres, los más resistentes, los más fuertes, en aquella ciudad, todos sus soldados eran de élite.  La sociedad espartana estaba tan confiada y orgullosa de su ejercito que ni siquiera erigió murallas de defensa. 

No cabe duda, que las condiciones de vida de la época curtía el carácter de las personas y más en concreto la vida de un soldado. La fortaleza física y mental de aquellos hombres debió ser excepcional.

Por suerte, las condiciones de vida para nosotros han cambiado a mejor y la mayoría de la población no debe entrenarse para un conflicto armado, aún así nos gusta mantenernos forma y en algunos casos, se alcanza una forma física que nada debe envidiar a aquellos guerreros. Pero si quisiéramos tener la forma física de un guerrero espartano, debemos desgranar las distintas cualidades físicas de debieron tener para entrenarlas hoy ¿cómo y qué deberíamos hacer?

Como exponía el post anterior, una de las cualidades físicas que debió desarrollar un soldado del ejército espartano es la resistencia. Los entrenamientos de resistencia se realizan a intensidades bajas o medias y durante un prolongado espacio de tiempo. Se trata básicamente de mejorar con el tiempo la capacidad de soportar un esfuerzo determinado. Como ejemplo, tenemos el running, o el ciclismo. Este tipo de entrenamiento tendrá como objetivo poder mantener un ritmo constante el mayor tiempo posible e ir alargando distancia progresivamente. Como cualquier otro tipo de entreno requiere tiempo para percibir las mejoras, y hay que respetar los descansos entre entrenamiento. Es importante marcarse objetivos plausibles y ir incrementando gradualmente la distancia. 

Este tipo de entrenamiento forjará nuestra resistencia ante esfuerzos leves o moderados, y era la capacidad fundamental para que los guerreros pudieran mantener la marcha durante días para desplazarse. 

Además de poder mantener un esfuerzo leve o moderado de forma continua, aquellos guerreros también debían ser capaces de soportar altas intensidades, de hecho debieron ser capaces de mantener una alta intensidad durante un largo periodo de tiempo, al límite de sus capacidades. Esto responde a las características de las batallas cara a cara de la época. Un encuentro bélico entre dos ejércitos armados con espadas podría durar horas, en las que la forma física del guerrero (junto con su destreza) marcaría la diferencia entre vivir o morir.  La capacidad de poder mantener y superar una situación de tales características dependerá de dos factores: Mental y físico

En la preparación mental hay que destacar como importante la experiencia del guerrero en batalla y por la parte física en primera instancia cabe destacar su potencia y resistencia en esfuerzos máximos. 

En cuanto a la experiencia del guerrero, tendrá más opciones un guerrero experimentado en batallas que un novel en cuanto al control de su cuerpo y las respuestas fisiológicas que se producen. En cualquier situación de mucho estrés, las hormonas suprarrenales como la adrenalina entre otras toman el control de diversas funciones preparando todos los sistemas para luchar o huir. La descarga de adrenalina produce efectos “extraños” en la percepción de los sentidos y en el control neuromotor. Esta respuesta natural a situaciones límite está diseñada para ser una ayuda pero para quien no lo ha experimentado nunca puede suponer un verdadero problema. Los guerreros más veteranos sabrían lidiar con esta sobredosis de adrenalina.  Esto no se puede entrenar. Solo las personas que están en contacto continuo con situaciones de peligro pueden llegar a conocer y controlar sus efectos.

Lo que sí podemos entrenar es la potencia aeróbica máxima y la capacidad de resistir esa intensidad. Dado que esta capacidad se desarrolla en umbrales máximos es difícil de mantener por mucho tiempo. Una de las opciones más idóneas es realizar entrenos interválicos que nos permitan mantener una intensidad elevada durante más tiempo versus un entrenamiento continuo. Los HIITs son una de las mejores herramientas para mejorar la potencia aeróbica máxima. Este tipo de entrenamiento se alcanzan umbrales máximos en el sistema cardiorespiratorio y fisiológico y de algún modo debe ser parecido a los umbrales que un guerrero tendría en plena batalla, (sin los efectos adrenérgicos). Con el tiempo, este tipo de entrenamiento no sólo mejorará la resistencia en esfuerzos intensos si no que además mejorará nuestra capacidad de recuperación. Este tipo de entrenos tan intensos requieren una correcta programación, un descanso consecuente y no son aptos para todos los públicos.

La mayoría de las disciplinas de deportes de lucha como el boxeo por ejemplo, son de carácter interválico, teniendo un tiempo de combate intercalado con un tiempo de descanso. La gran mayoría de deportistas de estas disciplinas, con el tiempo desarrollan su potencia aeróbica y del mismo modo debieron desarrollarlo en la antigüedad sin duda ya que ellos no conocían los HITs o los entrenamientos interválicos. Es sabido que los guerreros de diversas civilizaciones entrenaban la lucha cuerpo a cuerpo para prepararse para las batallas reales.

La lucha además del componente de resistencia y potencia cardiovascular, necesita grandes dosis de fuerza.  

Dentro de las disciplinas de lucha encontramos distintas manifestaciones de la fuerza, fuerza potencia, fuerza velocidad. Además, el entrenamiento diario con las armas escudos y debió forjar fuerza resistencia de estos guerreros.

El entrenamiento actual para acercarnos a la forma física de un espartano debe contemplar el entrenamiento de la fuerza en distintas formas. Por un lado, tenemos un tipo de entrenamiento con intensidades elevadas para desarrollar la fuerza máxima. Ejercicios con esta intensidad no nos permitirán hacer muchas repeticiones. Por otro lado, tenemos ejercicios con una intensidad mucho más baja pero mantenidos, con más repeticiones. Y por otro lado, tenemos ejercicios donde la velocidad de ejecución será máxima y la carga moderada o ligera.

De este modo, mejoraremos aspectos distintos de la fuerza, aquellos que sin duda debieron desarrollar aquellos hombre.  El tipo de ejercicios que deberíamos hacer en su mayoría serían los denominados ejercicios funcionales o que trabajan movimientos, no músculos aislados, que nos permitan desarrollar el máximo potencial en el conjunto de músculos implicados.

Los espartanos dedicaban todo el día a estos menesteres, hoy no disponemos de tanto tiempo para dedicar a la actividad física, pero además, no sería aconsejable. Si tuviera que hacer un entrenamiento con todas las características anteriores lo haría repartido en un ciclo semanal e intentando descansar lo suficiente entre entrenamientos, tampoco es que vayamos a la 3ª guerra mundial, ( al menos por el momento).

Maty

Maty Carol

Entrenador personal
Fitness Management
mcarol@moli-llum.es
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