Read 4 fit: Entrenar en casa (Reflexiones)

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Estamos en casa, confinados en nuestro espacio de intimidad sobreviviendo al miedo presente y la incertidumbre futura. Los días se acumulan en el cajón de las horas muertas frente a un calendario que casi no avanza y que tacha los días pasados con lazos negros. 

Añoramos días pretéritos de paseos por las calles mezclados entre el bullicio, los brindis en las reuniones de amigos, la familia que está lejos y el simple ir y venir que llamamos vida, aquella sobre el que se sustenta nuestra social cotidianidad.

Rellenamos los días con diversas actividades que aceleren el reloj, como rescatar aquel libro postergado,  probar nuevas recetas de cocina e incluso hacer actividad física. 

Sí, es importante mantenerse activo y más en estas circunstancias donde en muchos casos se ha reducido drásticamente la actividad diaria. Andamos menos. Los habituales del gimnasio han interrumpido la actividad bruscamente y los asiduos al running outdoor no pueden seguir corriendo. Pero la capacidad de adaptación intrínseca de los seres humanos se sobrepone encontrando distintas opciones para poder mantener un cierto grado de actividad en nuestras casas. Clases online, videos, entrenadores por videoconferencia y cientos de consejos nos llegan a través de la red. 

A fin de cuentas, lo realmente importante es sumar algo de actividad por poco que sea, sin duda será mejor que ninguna. Dejemos de lado las expectativas de cuerpo playero veraniego, en la mayoría de los casos es una cuestión de salud que prima sobre otras. Nuestro organismo necesita moverse, necesita mantener un cierto grado de movimiento sin el cual, se desencadenan toda una serie de indeseados acontecimientos como dolores articulares, aumento de peso…etc.

Tampoco se trata de entregarse a una actividad frenética, enlazando distintos entrenamientos con la exigencia de un deportista de élite en cuyo caso nos acercaríamos peligrosamente a tierras insalubres, donde afloran lesiones, sobreentrenamientos y demás calamidades, además, no creo que sea un buen momento para tener que ir al hospital por alguna de esas cuestiones. Utilicemos el sentido común.

Hay que ser consciente del estado de forma física actual, del ritmo de entrenamientos habituales precuarentena, y del espacio y el escaso material que se tiene a mano. En la mayoría de los casos no podremos hacer un entrenamiento como lo haríamos en el gimnasio, hay que adaptarlo, pero dejando de lado los inventos extraños con mobiliario pesado, encaramarse donde no se debe, etc. Todo se puede simplificar, no es necesario correr riesgos, no es mejor momento. La red está preñada de ejercicios con elementos que todos tenemos en casa o sin material, usando el propio peso corporal. Una buena elección serán los ejercicios sencillos, que se adapten a nuestro estado de forma actual y que sopesados en la balanza riesgo-beneficio, el riesgo sea mínimo. 

Dentro de todas las opciones de ejercicios, entrenos y demás que la gran red ofrece, es importante cribar las que aportan una información fiable por parte de los profesionales de los que no son. Lamentablemente por cada 10 profesionales que que hay en la red hay 1000 que no lo son. Hay que tener muy en cuenta que la actividad física, los ejercicios la intensidad de estos debe ser prescrita por un profesional ya que responde a características individuales. Es tan absurdo tomar medicación prescrita por un youtuber en lugar de un médico, que hacer ejercicios aconsejados por alguna celebridad en lugar que por un profesional de la actividad física. Tener un buen físico y hacer bien los ejercicios no convierte a nadie en entrenador aunque lleve años entrenando igual que llevar años automedicandose no convierte a nadie en médico. 

Saldremos del confinamiento. Podremos volver al gimnasio, a correr por los parques y disfrutar del aire libre. Quizás, habrá que darse un tiempo prudencial, no hacer entrenamientos demasiado ambiciosos los primeros días. Es importante hacer una entrada gradual, como quien se mete en el agua fría, ir aumentando progresivamente la intensidad, sin prisas aunque el verano esté muy próximo. Quizás también, convenga pensar en adquirir algunos hábitos de higiene y protección, como el uso de toallas en las salas de fitness, evitar clases colectivas muy concurridas, lavarse las manos después de usar material… etc. 

Pronto volveremos a nuestra vida social, a brindar entre amigos, caminar por calles enredados con otras personas, pero por el momento, hay que procurar mantenerse activo con nuestros propios medios, con sentido común y prudencia.

Maty

Maty Carol

Entrenador personal
Fitness Management
mcarol@moli-llum.es
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