Read 4 Fit: Fitness vintage

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exercise-Aproximadamente 30 décadas atrás, antes de que existieran  las grandes cadenas de centros deportivos, Megagimnasios o centros lowcost, los gimnasios podían contarse con los dedos de una mano. Gimnasios pequeños, con carácter familiar pero con una carta de servicios algo distinto  a lo que podemos encontrar hoy día.

Había Culturismo; donde la corriente del culto al cuerpo y la máxima yanqui del “No pain no gain” se forjaba entre toscos hierros  y maquinas chirriantes. Salas abarrotadas de machos alfa en camisetas de tirantes (Esto ha cambiado poco) donde era improbable ver alguna chica entrenando, bien por un miedo patológico a convertirse de la noche a la mañana en una especie de fornida hercúlea o bien para evitar ser el centro de las lascivas miradas de los susodichos testosterónicos.  Había Aerobic;  Casi exclusivamente femenino frecuentado por alguna fan de Jane Fonda con cinta en el pelo incluida que sudaba la coreografía frente a  un radiocasete cansado de reproducir una y otra vez las sintonías de “Fame” o “Flashdance” a todo volumen rayando la distorsión. Había Artes Marciales; Usuarios de ambos sexos (predominante el masculino) ataviados con kimono y cinturón distintivo de grado.  Alguno de estos, también frecuentaba “la sala de pesas” de vez en cuando, eso sí, con el Kimono. Algún centro ofrecía clases de gimnasia sueca o algún otro servicio más especifico, pero poco más.

aerobicsEntonces, poco había donde escoger. O te ponías una camiseta cuello de barco, con mangas sobre los codos y una “riñonera” (Atuendo especifico de aquellos practicantes de culturismo)  y levantabas pesas de esta guisa, o e calzabas un maillot con calentadores a juego y brincabas con flashdance.  Además, la elección venia determinada por el sexo del usuario,  Equivocarse de atuendo y sala podía dar mucho que hablar en el barrio. Claro que siempre se podía recurrir al Jogging (El running de los 80) o el ciclismo de carretera como actividades al aire libre.

Para los más jóvenes, esto puede parecer de risa. Por suerte, hoy  las cosas son muy distintas. Las diversas actividades físicas que podemos encontrar, no entiende de sexos (exceptuando las clases preparto). Ni los tipos de entrenamiento o los ejercicios hacen tales distinciones.

Sabemos que los ejercicios de fuerza, son tan beneficiosos para los hombres como para las mujeres.  Que las clases cardiovasculares con soporte musical, pueden ser divertidas incluso para los  machos alfa.  Las chicas saben (o deberían) que no saldrán del centro con los brazos de Stallone por levantar pesas y los chicos que el Pilates (por ejemplo) puede ser una actividad tan dura como un entreno en la sala de pesas, (…o deberían).

Sin limitaciones como las que había antaño, y con la diversidad de actividades de que disponemos, hay muchas opciones para variar  las sesiones de entrenamiento.  Hay muchas formas de lograr los objetivos, no tiene por qué ser aburrido y monótono.  Prueba cosas nuevas, quizás te sorprendan. El tiempo se cotiza mucho más que el oro. Invierte tu tiempo en algo efectivo y divertido y como se suele decir, en la variedad, está el gusto.

Maty

Maty Carol

Entrenador personal
Fitness Management
mcarol@moli-llum.es
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